El "Grunau 9A" - Un invento argentino

por Francisco Halbritter

      La genealogía de los primarios se originó en Alemania con los planeadores de Hart-Messerschmitt, cuyo modelo "S-10" Ilevó al Lippisch "Hol's der Teufel". Del "Hol's der Teufel" nacieron dos líneas de diseño: los "Zögling" de Lippisch y Stamer, y el Espenlaub, evolucionado luego al "ESG" de Edmund Schneider (ESG significaba Edmund Schneider Grunau, y la novena y última variante se conoció con el nombre abreviado de Grunau 9). Al combinarse lo mejor del Zögling con lo mejor del Grunau 9 nació el famoso SG-38, que puede considerarse como el primario definitivo.

      En principio, todos los primarios eran similares. Todos eran monoplazas, con el piloto sentado al aire libre en la proa de un fuselaje que era una simple viga plana reticulada. El tren de aterrizaje consistía en un fleje de acero, de ubicación ventral, generalmente amortiguado con tacos de goma. El grupo de cola era convencional y el ala era planta rectangular y de implantación alta, sostenida por cables de acero desde una cabana superior. El conjunto de cola y el ala estaban entelados. En los modelos mas evolucionados la cabana se reemplazó por montantes inferiores y en muchos casos se le colocó un carenado al fuselaje, consistente en dos mitades que se podían poner y sacar facilmente.

      En el caso particular del Grunau 9, tenía una característica que había heredado del "Hol's der Teufel": la estructura de la cabana era una gran "V" invertida, cuya pata delantera se ubicaba por delante del piloto. En principio, esta viga le permitía al piloto agarrarse en caso de un aterrizaje brusco, pero el humor volovelístico alemán lo bautizó muy pronto como "schadelspalter", algo así como "rompecabezas". Aunque no existen registros de que realmente el Grunau 9 haya roto cabezas, cuando se unificó el diseño para desarrollar el SG-38, la viga desapareció, dejando al piloto con el frente totalmente libre.

      Junto con las diferentes variantes del Zögling, el Grunau 9 fue uno de nuestros primarios mas populares, a tal punto que unos quince clubes construyeron no menos de veinte ejemplares. Pero el Grunau 9 tenía una falla mucho más importante que el "rompecabezas": en determinadas condiciones de vuelo su timón de profundidad era totalmente inefectivo. Esto ocasionó una cantidad de percances, no solo en nuestro país sino también en Alemania, pero como ocurrían generalmente a muy baja altura y velocidad, sus consecuencias no pasaban de un golpe tolerable (al físico y al ego del piloto). Hasta que sucedió algo grave.

      El Club de Planeadores Cóndor nació en Comodoro Rivadavia, cuando estaIló la Segunda Guerra Mundial, se vio obligado a mudarse a Buenos Aires, estableciendo su aeródromo en la localidad de José León Suárez, en la zona norte del conurbano. Allí construyó en 1940, con planos alemanes, un Grunau 9, al que se le asignó el número de serie C-4. El aparato fue utilizado con cierta intensidad en la temporada del verano 1940/41, hasta que en febrero de 1941, en el transcurso de un vuelo de entrenamiento, el socio Albert Georg Mayer perdió el control y se estrelló. El Grunau 9 se destruyó y Mayer perdió la vida en el accidente, lo que obligó a una exhaustiva investigación, pues el planeador, que había sido construido por alemanes con planos alemanes y con precisión alemana. había demostrado tener malas mañas desde sus primeros vuelos.

      La investigación determinó que la falla estaba en el grupo de cola, de manera que la gente del C.P. Cóndor decidió reconstruirlo introduciéndole algunas modificaciones. La más importante consistió en aumentar las superficies del estabilizador y timón , y el primario así modificado se terminó oficialmente el 11 de enero de 1942, con el nuevo número de serie C-5.

"Grunau 9A" exibido en el Museo Nacional de Aeronáutica de Chile

      El planeador fue ensayado en José León Suárez por el experimentado piloto Heinz Lehrke, quién lo sometió a una serie de pruebas en las que lo colocó en situaciones similares a las del accidente, pudiendo determinar que ahora el planeador era perfectamente controlable. El aparato fue habilitado por la Dirección de Vuelo Sin Motor y puesto en servicio nuevamente, esta vez con todo éxito pues no registró mas incidentes.

      Cuando en 1945 se empezó a analizar la posibilidad de que el Estado contratara la construcción de grandes series de planeadores primarios para entregar a los clubes de vuelo, se tropezó con el problema de elegir los modelos. Uno de ellos fue el excelente DFS-14 Schulgleiter SG-38 (IMPA, Sfreddo y Paolini y Aero Talleres Argentinos construyeron cincuenta cada uno y el Instituto Aerotécnico construyó diez), pero la propuesta del C.P. Cóndor fue el Grunau 9 modificado por ellos. Aunque el club aseguraba que el planeador era ahora perfecto, sus antecedentes no lo eran, de manera que se le encomendó a la Dirección de Vuelo Sin Motor una inspección exhaustiva.

      El planeador del Cóndor fue llevado al aeródromo de Merlo, donde el 25 de marzo de 1945 Heinz Lehrke hizo una exhibición de vuelo ante un grupo de inspectores oficiales, encabezados por el recordado Ernesto Vito Vignera. Ante la evidente seguridad del planeador, el propio Vignera realizó un par de vuelos, y luego lo aprobó sin restricciones. El aparato recibió entonces la matrícula oficial número 2507 (sistema numérico para planeadores utilizado en aquellos tiempos), y se lo utilizó como prototipo para la larga serie de ciento cincuenta máquinas que construyó la empresa Fábrica Argentina de Aerodinos Sociedad Anónima bajo la denominación de modelo Grunau 9A.

      Estos planeadores recibieron los números de serie 1 aI 150 y las matrículas numéricas del 0151 al 0300 respectivamente. La mayoría se entregó a los clubes, pero una importante cantidad quedó sin asignar, en manos del Estado, que a mediados de la década del sesenta ordenó su incineración, luego de recuperarse los herrajes metálicos. Lo único destacable de esta serie es que dos de ellos fueron exportados: el primer ejemplar de serie (c/n 1, matrícula 0151) se donó al Centro Uruguayo de Planeadores (decreto del P.E. N° 20686 del 16 de noviembre de 1956), donde recibió la matrícula CX-AEJ, y al ejemplar número de serie 108 se le canceló su matrícula 0258 por cese de bandera (destino desconocido).

      En cuanto al prototipo del C.P. Cóndor, luego de ser copiado para hacer los planos definitivos, el 2507 fue devuelto, y se lo utilizó por lo menos hasta mediados de la década del 50, época en que se lo reportó como en desuso, pero en condiciones de vuelo. En octubre de 1957 el Aero Club Alto Paraná, una institución basada en El Dorado (Misiones) que contaba en sus filas con varios pilotos que se habían formado en el C.P. Cóndor, organizó una Sección de Vuelo sin Motor y para ponerla en marcha solicitó la donación del Grunau 9A 2507. La Comisión Directiva del Cóndor analizó el pedido, pero debido a sus crónicos problemas económicos, se lo ofreció en venta, lo que inicialmente no se aceptó. Luego, en enero de 1958 se cerró el trato, por lo que este importante planeador se envió a Misiones, donde voló un par de años, hasta que luego de un percance menor se decidió que ya no valía la pena repararlo. La época de los primarios ya había pasado en forma definitiva.

Artículo extraído de la revista Volovelismo Argentino


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